miércoles, 26 de octubre de 2016

Ni los perros pueden beber el agua.

Por Marcelo Peralta
Hace tiempo que hay crisis de agua en los hogares en San Ignacio de Sabaneta.

Cuando en el 1974 que por gestiones del Senador Reformista por Santiago Rodríguez, Don Juan Rafael Peralta gestionó ante el Presidente de la República Joaquín Balaguer el acueducto tiene una vida útil de 20 años.

Desde esa fecha a la de hoy nunca se amplió la capacidad de la toma de abastecimiento, si no que se ha vivido “remendando” similar a lo hecho en el Hospital General Santiago Rodríguez.

A pesar de esas dificultades, en el año 1983 en pleno ejercicio del gobierno de Salvador Jorge Blanco se ampliaron las redes del acueducto hasta San José.

Eso fue llevar las tuberías desde el lado Sur hacia el Norte a sabiendas que no había agua suficiente para hacer esas redes, debido a la poca capacidad de la toma de abastecimiento.

El sistema siempre ha funcionado por gravedad debido a la altura del rio y la ciudad San Ignacio de Sabaneta.

Pero, en el año 2012 el entonces Presidente de la República, doctor Leonel Fernández con sus buenas intenciones autorizo construir una toma de abastecimiento donde se gastaron 300 millones de pesos y lo engañaron a él y al pueblo, porque eso fue una “estafa y un robo” ya que nunca funcionó.
No funcionó porque para hacer la inauguración y abrir las calles, el agua fue sacada con una bomba sumergible y la crisis de agua ha persistido.

Ahora, ni hay agua y la poca que llega con dificultades el grado de contaminación es de tal magnitud que podría provocar epidemias y causar más muertes que las generadas en la “guerra de Irak”.

La situación empeora.

No se vislumbra interés y capacidad de las autoridades para buscarle solucionar la problemática.

El impacto en la población es que afecta a miles de personas, ricos y los más pobres.

Sus habitantes no se organizan, ni reclaman y en Santiago Rodríguez todo es “amen”.

El agua que aquí consumen es excesivamente “contaminada”.

Es tan impura que ni siquiera los “perros realengos” se atreven a beberla.

Cada día personas de aquí acuden a los médicos afectados de las enfermedades cuyo vector es el agua contaminada.

Aquí se carece unidad poblacional para exigir buenos servicios.

Tomamos agua contaminada.

INAPA en la provincia no tiene capacidad de construir una nueva y solo presiona con la guagua anunciadora para que los clientes paguen el servicio que no reciben.

¿De qué nos quejamos si no nos organizamos ni reclamamos nuestros derechos?.


De continuar así: ¿Qué más esperamos?.

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