domingo, 16 de octubre de 2016

Ladrones roban 2 campanas de templo en Santiago con más de 100 años y hasta el papel de baño.

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Por Marcelo Peralta y  Roberto Pérez.

Santiago, R.D.-Piperos arañas se robaron la histórica campana que data del siglo XIX, donada al templo por sacerdotes españoles San Antonio de Padua, ubicada en la calle Del Sol, cuyos forajidos vendieron el dispositivo en una metalera por 6 mil pesos y cuando la Policía la recuperó ya estaba destrozadas en 4 pedazos.
Foto ilustrativa.

El párroco de ese templo, Fray Juan Mena señaló que la campana robada tiene un valor histórico para esta ciudad que data desde hace más de 100 años donada por España.

Mena dijo que los delincuentes aprovecharon su salida el domingo que hizo al municipio de Cotuí provincia Sánchez Ramírez a una actividad religiosa y a su regreso el campanario estaba vacío.

Criticó que los delincuentes roban bombillos y hasta el papel de baño de la iglesia ubicada en la calle Del Sol, esquina Colón en el centro de la ciudad.

“Una de las campañas robadas tiene un valor histórico, cuando esto era una capilla de madera, su valor es incalculable y aquí nos roban hasta el papel de baño”, dice Mena.

El sacerdote dijo que agentes policiales fueron al lugar y realizaron un levantamiento luego que el realizara una llamada al destacamento de La avenida Valerio informando de la sustracción de las dos campanas.

Historiador.

El historiador y abogado Edwin Espinal explicó que el edificio actual de la parroquia San Antonio de Padua data del año 1912, pero que hubo uno anterior construido en 1901.

“Ese se construyó para reemplazar el destruido por el terremoto de 1842”, precisó Espinal

Espinal señaló que el culto a San Antonio de Padua aquí se remonta al siglo XVII y dice que el robo es inaudito.

“Es una lástima que de ser antiguas esas campanas y que pertenecieran al patrimonio histórico de la ciudad, a la memoria histórica de la ciudad fueran sustraídas, es una perdida muy lamentable y ojalá la Policía pueda dar con ellas”, apuntó el historiador.

Lamentó que las campanas sustraídas serán fundidas y llamó a la Policía ubicarlas en herrerías o fundiciones. Apuntó que quien realizó el robo evidentemente tenía acceso al campanario.

Ha de recordarse que las campanas fueron fabricadas en la ciudad de Nola situada en la región de Campania, en la zona de Nápoles, en Italia y su inventor fue el Obispo San Paulino.

El robo de la campana del templo San Antonio de Padua ha sido calificado de “afrenta a la historia dominicana y a la sociedad” dicen religiosos, fieles católicos, historiadores, autoridades policiales y judiciales.

El instrumento de percusión y unidiófono, su forma es de copa invertida y ahuecada que resuena acústicamente y vibra al ser golpeada.

Es utilizado para avisar a los fieles el inicio de las misas en los templos para ir a escuchar la Palabra de Dios, Orar y alabar a Dios.

Miembros de la Dirección de Investigaciones Criminales en la Supervisoría del sector Plaza Valerio, comandados por el Capitán Persio Antonio Pérez Jiménez iniciaron las investigaciones y la campana fue recuperada en  metalera pero ya estaba rota en cuatro pedazos, sin yugo, asa, hombro, tercio, medio, pie, labio ni badajo.

El Capitán Pérez Jiménez ordenó al teniente Ramón Tifá Morfa, Oficial Comandante del Departamento de Robos en esa Supervisoría apresar a ladrones, empleados y a los dueños de la metalera y enviarlos a la justicia.

Oficiales policiales y el Director Regional Cibao Central general Víctor Hernández Vásquez se presentaron al templo católico, iniciaron las pesquisas, arrestaron a varios “piperos”, recuperaron el instrumento ya cortado en cuatro pedazos y algunos de sus accesorios.

Cuatro personas hay detenidos, incluido, supuesto, a un hijo de la dueña del negocio quien habría comprado la campana por 6 mil pesos a los piperos.

Sorprendente a religiosos y fieles católicos la destrezas de los ladronzuelos para trepar a lo alto del templo, desencadenar, bajar, transportar y vender el instrumento y la “osadía” de los dueños de la metalera atreverse a comprar algo sagrado. 

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