lunes, 28 de diciembre de 2015

Día de los Inocentes: ¿Por qué y para qué sirve el ser humano?

Por Marcelo Peralta
¿Entonces para qué sirve el ser humano que lo único que hace en tierra es daño a los demás?.

Si el ser humano es social, histórico, realidad física, química, espiritual, de carácter singular única, irrepetible, de cualidades, autoconsciente, libre, autodeterminante.

Al que le llaman ser humano es coexistente, dimensionador, digno, de valor absoluto, inteligente diferente a los animales porque que puede expresarse.

Si cuando estudiamos nos orientan en torno a las ciencias humanas y la conciencia: Entonces ¿Para qué sirve el humanismo y el renacimiento hoy día?.

Las humanidades nos orientan a tener conciencia y a ser artífice de nuestro propio destino: ¿Por qué otros seres tienen que actuar de forma abusiva contra los demás.

Cada 28 de diciembre quienes viven en Latinoamérica conmemora esta fecha como una oportunidad y hacer “bromas a los ingenuos”.

Sin embargo, 
se trata de tradición de más de 2 mil años y es debido al origen trágico.

El "Día de los Inocentes" cada 28 de diciembre tiene más de 2 mil años de historia.

Comenzó como la fiesta católica de los "Niños Inocentes"
, en conmemoración a la matanza de todos los niños menores de dos años ordenada por Herodes al enterarse que había nacido el Mesías.

Con el paso del tiempo, la tradición pagana fue quitándole el aspecto trágico a la fecha hasta convertirse en el "Día de los Santos  Inocentes".

Ha sido una oportunidad para jugarle bromas a los ingenuos y luego repetir la frase "que la inocencia te valga".

Realmente la Historia es que d
e acuerdo a lo relatado en el “Evangelio de San Mateo”, la historia comienza cuando unos magos llegan a Jerusalén en busca del futuro Rey de Israel que según ellos acababa de nacer.

Explicaron que habían visto aparecer su estrella en el oriente y recordaron la profecía del Antiguo Testamento que decía: "Cuando aparezca una nueva estrella en Israel, es que ha nacido un Nuevo Rey que reinará sobre todas las naciones.

Según San Mateo, Herodes el Grande, obsesionado con el poder y por el temor a perderlo, al enterarse que había nacido un Nuevo Rey ordenó que le dieran muerte inmediatamente.

El mismo relato detalla que Herodes se reunió con los magos fingiendo un interés por el niño y los despidió con un "vayan y se informan bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren vienen y me informan, para ir yo también a adorarlo".

Los magos se fueron a Belén guiados por la estrella que se les apareció otra vez, al salir de Jerusalén, y llenos de alegría hallaron al Niño Jesús junto a la Virgen María y San José; lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

 Pero a través de sus sueños recibieron un aviso de Dios de que no volvieran a Jerusalén y regresaron a sus países por otros caminos, mientras Herodes se quedó furioso y sin poder saber dónde estaba el recién nacido.

 Entonces rodeó con su ejército la ciudad de Belén y ordenó a sus soldados a que mataran a todos los niños menores de dos años en la ciudad y sus alrededores.

 Un ángel avisó a San José para que saliera huyendo hacia Egipto, y así, cuando llegaron los soldados de Herodes, el niño Jesús ya había abandonado Belén.

El ejército asesinó a todos los pequeños "Santos Inocentes" niños que habitaban la ciudad, cifra real que nunca se ha conocido.

Habrá que recordar lo que dijo Salvador Daliz: ¡Creo que me molieron y no me lo dijeron!.


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