martes, 17 de noviembre de 2015

Ramón de Jesús Santana: Suco. 23 años de muerto.

Ramón de Jesús Santana: Suco

 Santana falleció el 16 de noviembre del año 1992.

Integro al Cabildo en 1963 que lo llevo a trabajar el regidor Antonio Echavarría
 Por: Marcelo Peralta y Juan Pablo Bourdierd.

 San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez, R.D. Muchos disfrutaron a calcadajadas de sus enfados.

 

A pesar de su apacible silencio eran evidentes sus excesos.

Sus peripecias solían registrarse en cada esquina hasta por mirar a los demás.

Notoria es observar en todas las ciudades del país existen personajes pintorescos.

Inigualable como el nuestro jamás.

Se guillaba con su pana: Ligia Méndez.

Cogía las cuerdas con Freddy Bello con tan solo escuchar su nombre.;

Ni decir de Papito la Ciencia, Chelo Báez, Fermín Lozano, Héctor Rodríguez, Roberto Bello, Rafael “La Pipa” Saint Hilaire.

Nunca uso zapatos para protegerse sus pies.

Trabajan en el Ayuntamiento de San Ignacio de Sabaneta y en las oficinas de Correos.

Era humilde, honesto, trabajador, leal, puntual y solidario con el prójimo.

Su único amigo fiel que ni siquiera para dormir lo dejaba su “macuto de guano”.

Suco Santana murió un 16 de noviembre del 1992 y a pesar de los anos transcurridos sus gestos permanecen intactos en la vista de quienes lo conocieron.

Lo testifican quienes tuvieron la oportunidad de convivir y ser testigos de su accionar.

Era un personaje inusitado, pintoresco, interesante, curioso, característico, excepcional, raro, especial, trastornado, neurasténico, histérico, nervioso, guillado, demente e incansable trabajador.

Antes del canto del gallo y de las gallinas ntirar de los arboles, en las madrugadas, descalzo, Suco abrazaba su macuto y su escobillón acuestas a limpiar las aceras, contenes y calles de la ciudad.

Nunca se abrochada los botones de camisa, sus pantalones sin correas y amarrado con un pedazo de tela.

Desde el barrio Cambelen en la parte Oeste hasta el centro de la ciudad, todo ese polígono era su recorrido que terminaba en la calle General Gregorio Luperón en el antiguo parque Patria, hoy Juan Rosado.

Su trabajo diario abarcaba las calles Pedro Thómas, Petronila Gau, Las Mercedes, General Benito Monción, Libertad, Batalla de Capotillo, José Martir, Restauración, hasta la entrada del barrio Cambelén.

Terminada su jordana, ya a las 8 de la mañana el pleito frente al Ayuntamiento Municipal contra las autoridades municipales y Ligia Méndez en la Tesorería era evidente y constante procurando el dinero para comprar comida a su familia.

Si el dinero no aparecía se armaba la de "no te mené".

Los 25 en que se pagaba, Suco se sentaba en las escalinatas del Cabildo desde que el alba anunciaba su llegada.

Sudaba ya que era castigado por los candentes rayos del Sol.

Todo se volvía la normalidad cuando Suco recibía el jornal y decía: ”Ahora si voy a comprar arroz a mi familia”.

Terminada su tarea con el Ayuntamiento y el compromiso con la ciudad y se iba a tostar café donde sus “canchanchanes".

Era muy respondón y malcriado.

Sin embargo, eso no le quitaba que de un abrir y cerrar de ojos soltara, aunque tuviera solo una lacónica sonrisa.


Siempre se conoció con el apodo de Suco.

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