viernes, 13 de noviembre de 2015

Estudiante de 7 años muere agredido a sillazos por otra de la misma edad.

Ambos estudiantes de la misma, de 7 años, estaban en el mismo curso y en la escuela del sector Cienfuegos.  

Por Marcelo Peralta
Santiago, R.D.- El duelo en niños, adolescentes, jóvenes y adultos se adueñó de residentes en el barrio Mella I del sector Cienfuegos, al Noroeste de Santiago, tras batallar durante 15 dias en un  centro de salud por sobrevivir a una agresión a sillazos por un compañero de estudio y un clavo del inmueble le perforó el cerebro y murió.

El dolor por la pérdida de un ser querido como fue la tragedia que enlutara a la familia de Jhonny Cruz, de 7 años de edad, golpeado en la cabeza por otro de la misma edad mientras estudiaban en una escuela del sector Cienfuegos.

Al enterarse de la tragedia, su madre Yamili Fabián, una joven que vive en una vetusta casa, cayó en depresión y hubo que internarla en un centro de salud donde sus familiares incurrieron en notables gastos económicos que ahora se tornan impagables por las actuales condiciones.

Muchos de los jóvenes y adultos que acudieron al velatorio realizado en la casa club el barrio San Lorenzo, manifestaron que la muerte de humano se siente a cualquier edad, también en la infancia y en esta ocasión la mayoría de los adultos no saben cómo actuar para ayudar a sus niños y jóvenes bajo su tutela y a veces, padres y adultos suelen evitar mostrar sus sentimientos a fin de evitar enfrentamientos y otros se pelean encima de sus bebes.

Hablaban en el velatorio pocos de ellos del tema y otros sin analizar las consecuencias y las motivaciones de la agresión sin darse cuenta de que con su comportamiento enseñan a los niños a actuar, por lo que acallarán sus sentimientos.

La vida moderna, material y superficial es posible que esté provocando que emociones las realidades de la vida como la enfermedad, la muerte y todo lo que le rodea, sea alejado del entorno familiar y haya ido desviándose hacia hospitales y tanatorios, más “asépticos y prácticos”, creciendo  los niveles de violencia.

Para la psicóloga María del Rosario que estaba presentes entiende que hay quienes creen que la falta de “formación” y “desintegración” se une la educación recibida al no exteriorizar los sentimientos ni las emociones, entre varones, cuando se alega que “los chicos no lloran”, que los niños tienen que ser fuertes" ante cualquier adversidad o diferencia confrontada con otros, siendo normal escucharlo entre padres y madres frente a sus hijos.

Establece Del Rosario que es reducido el número de adultos enfrentarse a la delicada tarea de explicar a un niño que una persona cercana ha fallecido, a veces optan por decirle que se fue de viaje, de vacaciones, que está dormido, en vez de establecer decirle nada y decir cuando a la hora de vaya siendo mayor.

Añade que ese temor a hablar de los sentimientos ocurre en situaciones más “llevaderas”, aunque también traumática, como es en este caso la muerte de este infante de solo 7 años de edad, agredido por otro de la misma edad y compañero de clases.



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