jueves, 4 de junio de 2015

Prostitución y política.

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RAFAEL PERALTA ROMERO
rafaelperaltar@gmail.com

   El mismo día que una organización de prostitutas  realizó una marcha en demanda de regulaciones para el trabajo de ese sector en República Dominicana,  la Cámara de Diputados aprobó la ley mediante la cual  se autoriza una reforma a la Constitución que elimine el impedimento que pesa sobre el presidente de la República para postularse de nuevo.

El presidente Danilo Medina y su entorno se habían propuesto  esa meta, aun cuando por la lógica aritmética parecía imposible, y no escatimaron recursos ni medios para alcanzarla. Aplastaron guardianes, subyugaron guerreros y guerreras y a paso de vencedores arrastraron a dos candidatos presidenciales que ahora no se sabe  cuál es su estatus.

Una trabajadora sexual, eufemismo con el que se llama ahora a las prostitutas, declaró al Diario Libre (3-6-2015)  que la suya es una labor común y corriente de la que no se avergüenza.  Los legisladores que vendieron su voto al gobierno para imponer  la reforma constitucional tampoco han mostrado rubor. Víctor Sánchez, diputado por Azua, quiso poner la diferencia.

Los dos candidatos presidenciales –ambos presiden partidos dizque de la oposición-  tal vez  pretendan, sin empacho, presentarse como ajenos al pacto por la impunidad suscrito  en el Congreso, cerca de la Bolita del Mundo, un  punto que está  considerado   como un  ícono del comercio de la carne  y las  falsas caricias   en Santo Domingo. 

La  meretriz entrevistada por Diario Libre ha dicho algo digno de atención: “Hice la carrera de Teología y en cualquier lugar puedo dar clases de religión y moral y cívica”. ¿Por qué asombrarse de eso, si en la misma fecha de su ocurrencia el que fuera el partido de más largo historial de lucha por la democracia  era sumado al nefasto plan  reeleccionista?.

Algunos creen que  prostituto o prostituta es sólo quien mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero. El verbo prostituir es bien específico: “Deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio”.   Lo mismo pasa con burdel: lugar  donde  impera la inmoralidad o la corrupción.

Lo que ocurrió en el Congreso  Nacional supera en depravación a lo que pasa en los burdeles, con la diferencia de que esto último no corre por cuenta de los fondos públicos. Los cambalaches para  reformar la Constitución le resultarán muy costosos al pueblo dominicano. Los espectadores (contribuyentes)  pagamos,  mientras los prostitutos y proxenetas políticos cobran los beneficios.

Prostitución es un concepto muy abarcador. Se prostituyen personas  e instituciones. Se prostituyen  procedimientos   y normas. Se prostituyen nombres, incluso de  líderes fallecidos.  De todo esto ha habido  para             que el presidente Medina pueda repostularse, pero él lo ignora.  Y seguirá  tranquilo con su mudez y su fingida inocencia.


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