martes, 26 de mayo de 2015

Héctor Espinal de “fogoso a desecho”



Espinal esta invalido, en silla de ruedas, abandonado, sin familia, perdió la visión del ojo izquierdo, vive de la caridad de los vecinos,nunca formó hogar. 

Por Marcelo Peralta
San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez, R.D.- La figura de Héctor Espinal sobresalieron por su regia oposición al régimen de los 12 anos encabezados por el presidente Joaquín Balaguer..

Desde 1966 a 1978 hubo todo tipo de atropellos, crímenes, desapariciones, encarcelamientos, prisiones, deportaciones, persecuciones, existencia de “chivatos” pagados por dinero, influencias, poderes y herramientas usadas por miembros de la banda “colora” para justificar sus acciones delictivas.

A pesar del rechazo a la política del gobierno de  Balaguer, Espinal que arrastraba discapacidad desde niño  en su mano y pie izquierdo, sin embargo, eso no era ápice para protestar en los grupos estudiantiles contra la errónea política que en materia económica y social aplicaba por el régimen.

A pesar de todo su destino siguió la periferia de los grandes jóvenes adversarios políticos y fue humilde en sus comienzos, magnifico en el apogeo de su genio, excelente estudiante, pero el tiempo ha sido injusto y hoy triste, postrado en una silla de rueda, sin padre, ni madre, hermanos y solo la caridad humana puede darle de comer, acariciarlo y bañarlo.

Siempre quiso tener éxitos en sus batallas sin embargo, las circunstancias les hicieron malas jugadas que se llevaron el único ser que lo soportaba como era su madre Doña Sija.

Doña Sija era una humilde empleada que laboraba en el área de lavandería del Hospital General Santiago Rodríguez y con el mísero sueldo cubría las necesidades suya y las de su hijo.

Hubo tiempo en que Héctor Espinal acudía al liceo secundario Librado Eugenio Belliard a prepararse en el bachillerato manera normal y  al cabo de los años invalidó quedando postrado para siempre en silla de ruedas.

Aquel muchacho bolsillero humilde, estudioso, inquieto, tranquilo, aplicado, vigoroso, simpático, llamaba la atención de todos, por su clara inteligencia y las predisposiciones que evidenció para las letras y para toda clase de oficios, hoy está inmóvil y desecho.

Todo lo aprendía en el liceo lo compartía con los jóvenes de menores edades para mejorar las lecturas y las prácticas.

Tenía extraordinarias condiciones para aprender y su humilde personalidad penetró con fuerza en los corazones de los niños y jóvenes del barrio Bolsillo.

Utilizaba su genio, impartiendo consejos y haciendo observaciones a los niños que fueron los primeros en reconocer su capacidad excepcional y hoy día lo ven con tristeza por las condiciones antihumanas en que pasa los últimos días de su vida.


Espinal era una figura que se destacaba por sus relieves propios, porque daba a su palabra la voz de los cañones, y fue el artesano en la alfabetización de muchos niños quienes hoy son grandes profesionales que debían encausar alternativas que mejoren sus actuales condiciones de insalubridad, marginalidad y desecho.

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