miércoles, 28 de enero de 2015

Las fumigaciones, manejo, causas y consecuencias

Fumigando plantaciones
Por Marcelo Peralta
La falta de institucionalidad corroe cimientos en la República Dominicana, por la carencia de autoridades competentes, conciencia, educación, control y corrupción generalizada.
Lamentablemente, el antro de la corrupción ha permeado y podrido los estamentos estatales, privados y sociales del este país y con tendencia a  acrecentarse cada vez con mayor fuerza con la importación de culturas promovida por los enemigos de la actual y vendieras generaciones y el enriquecimiento ilícito.

El afán de lucro, falta de educación, orientación, conciencia, de gastar menos para lograr obtenidos, ventajas, ganancias ha creado un gran malestar y consecuencias muy lamentables entre dominicanos insensatos.

Es el caso de dos turistas que hace poco murieron envenenadas y otras resultaron intoxicadas hasta el borde de la muerte que lograron sobrevivir por los adelantos de la ciencia.  

Las causas de esas defunciones y los internados que en mes devenir a vacacionar y disfrutar llevaron llanto, dolor y luto al inhalar  polucion de la fosfina, una especie de gas bastante inflamable que puede llegar a explotar incluso a temperatura ambiente.

Este es un liquido soluble que disuelto en agua, posee un fuerte y característico olor a ajo o algo podrido, bastante desagradable que es usado por desaprensivos e inescrupulosos para fumigaciones en casas y edificios de grandes aglomeraciones humanas.

Este gas viene siendo usado en diferentes industrias de los semiconductores y los plásticos, en la producción de retrasadores de las llamas y como insecticida para conservar en buenas condiciones de  maíz, arroz, gandules, habichuelas.

A la fosfina y su fórmula PH3 se les identifica como fosfuro de hidrógeno una molécula polar que al arder en el aire provoca una llama blanca brillante, y desprende vapores los que provoca intoxicación a los humanos.

Los expertos definen al fosfuro de hidrogeno de muy tóxico y venenoso porque asfixia los tejidos y deja sin el oxígeno a los afectados y provoca la muerte si no se interviene clínicamente rápido.

Sus efectos y síntomas
La toxicidad propia de la fosfina suele afectar a través de la inhalación, provocando efectos como dolor de estómago y diafragma, con vómitos, y un característico aliento a fósforo.

Genera, además, una exposición muy alta a este gas provocaría bronquitis, edemas pulmonares, convulsiones, y en ocasiones la muerte.


Cuando la fosfina está en estado líquido, un contacto con la piel podría provocarnos la congelación de esta, porque contiene alquilos, arilos y trifenilfosfina esta última con la abreviatura PPh3 compuestos con altas dosis que se oxida y se convierten en óxido venenoso.

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