lunes, 24 de noviembre de 2014

El Papa Francisco pide a sus sacerdotes: Salir, escuchar y anunciar.

Papa Francisco. Foto: L'Osservatore Romano
Papa Francisco saluda feligreses.

 El Vaticano.- El Aula Pablo VI acogió el sábado por la mañana diferentes encuentros con el Papa Francisco.

El primero de ellos fue con los participantes en el IV Congreso misionero nacional promovido por la Conferencia Episcopal Italiana, a los que el Pontífice explicó que “la misericordia cambia la historia de los individuos e incluso de los pueblos”.

El discurso versó en su mayor parte de la importancia de la misión, uno de los temas más recurrentes del Papa desde que comenzó su pontificado y que aborda en gran parte la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium.

“Toda generación está llamada a ser misionera”, a “llevar aquello que tenemos dentro, aquello que el Señor nos ha dado”.

En la Exhortación “he hablado de ‘Iglesia en salida’”, de “una Iglesia misionera” que “no puede dejar de estar ‘en salida’, que no puede tener miedo de encontrar y de descubrir la novedad, de hablar de la alegría del Evangelio”, explicó.

Pero esto no quiere decir que se haga con proselitismo, sino “para decir aquello que tenemos y queremos compartir sin forzar con todos”.

Para el Papa, el espíritu de la misio ad gentes “debe convertirse en el Espíritu de la misión en la Iglesia en el mundo: salir, escuchar el grito de los pobres y de los alejados, encontrar a todos y anunciar la alegría del Evangelio”.
El Santo Padre elogió a “tantos sacerdotes, religiosas y laicos” que parten en misión, algo que “es una gracia de Dios”.

 “Debéis conservarlo, hacerlo crecer y darlo en heredad a las nuevas generaciones de cristianos”, pidió antes de señalar que “la misión es tarea de todos los cristianos, no solo de algunos” e incluso “de los niños”.

En las Obras Misionales Pontificias los pequeños gestos de los niños educan a la misión”.

“Nuestra vocación cristiana nos pide ser portadores de este espíritu misionero para que se produzca una verdadera ‘conversión misionera” de toda la Iglesia”.

El Pontífice repitió en varias ocasiones que la Iglesia de Italia “ha dado numerosos sacerdotes y laicos” a la evangelización, que “eligen perder la vida para edificar la Iglesia en las periferias del mundo, entre pobres y alejados.

Esto es un don para la Iglesia universal y para los pueblos”.

Por eso, Francisco exhortó a “no dejaros robar la esperanza y el sueño de cambiar el mundo con el Evangelio”.

Para el Papa, “el Evangelio de Jesús se realiza en la historia” y “Jesús mismo fue un hombre de la periferia”.

 “Os animo a intensificar el espíritu misionero y el entusiasmo de la misión, y a poner en alto vuestro compromiso en las diócesis, en los institutos misioneros, en la comunidad, en los movimientos y en las asociaciones”.

Todo ello “sin desanimarse ante las dificultades, que no faltarán nunca”, sostuvo el Papa.
Con las últimas palabras del discurso, el Papa tuvo un recuerdo especial para “tantos misioneros mártires de la fe y de la caridad” que “nos indican que la victoria se encuentra solo en el amor y en una vida gastada por el Señor y por el prójimo, a partir de los pobres”.

Sobre ellos el Pontífice dijo que “son los compañeros de viaje de una Iglesia en salida, porque son los primeros que ella misma encuentra.

Los pobres son también vuestros evangelizadores, porque nos indican las periferias donde el Evangelio debe ser todavía proclamado y vivido”.

“Salir significa ser operario de paz, de aquella ‘paz’ que el Señor nos dona cada día y de la que el mundo tiene tanta necesidad.

Los misioneros no renuncian jamás al sueño de la paz, también cuando viven en la dificultad y en las persecuciones”.

Palabras que finalizó asegurando que “también yo debo ser misionero”.


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