sábado, 26 de julio de 2014

500 años de deforestación en República Dominicana

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Ramón Ureña

Por: Ing. Ramón Ureña Torres, Director Cibao Central del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), Ingeniero, empresario y experto en asuntos municipales y medio ambientales.  
                
En el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) desde su fundación hemos mantenido una coherente y sostenida política de preservación y cuidado del Medio Ambiente. 
Como parte de ese proceso,  dentro de la óptica  del CRD,  por medio de este trabajo, hacemos algunas reflexiones sobre la situación del Bosque en la República Dominicana y su devastación histórica.

En cualquier país medianamente organizado, el cuidado, la preservación y el respeto a los recursos ambientales forma parte de la estrategia de desarrollo de esa nación.

Esa protección se hace mediante leyes regulatorias que son aplicadas con rigor cuando se cometen infracciones a las mismas.

República Dominicana no es una excepción en este aspecto y desde hace décadas ha promulgado leyes que propenden a la protección de los recursos naturales, especialmente los bosques.

Al ser nuestro país parte de una isla con una cobertura boscosa cada vez más reducida en la parte Oriental de la misma y casi nula  en la parte Occidental (República de Haití) es lógico que el Estado sea el garante de la protección de los escasos recursos forestales que disponemos.

BREVE HISTORIA DE LA DEFORESTACION EN LA ISLA
La deforestación como negocio se inició en la Isla La Hispaniola desde los tiempos de la colonia. 

La exportación de madera preciosa hacia Europa en los siglos XVI, XVII, XVIII y parte del siglo XIX fue una de las principales fuentes de riqueza de la antigua colonia de “Saint Domingue ” en lo que es hoy la República Haitiana.

 Esto, unido al desarrollo y expansión de la industria azucarera, constituyeron las principales causas y el origen de la enorme deforestación imperante hoy en esa Nación hermana.

Desaparecida la industria azucarera, después de las devastaciones y destrucción de los medios de producción que trajo consigo la Revolución Haitiana de 1804, otras fueron las causas que profundizaron la destrucción casi total de la cobertura boscosa en esa vecina Nación: La Desolación y la Pobreza Extrema que generaron las devastaciones citadas, dejaron los Bosques aún existentes a la merced de las masas empobrecidas, que hicieron de la leña y el carbón su único medio de vida.

 Así ha sido hasta nuestros días.

LA DEFORESTACION DE LA PARTE ORIENTAL DE LA ISLA (República Dominicana)
El hecho de que la Parte Oriental de la isla (La Colonia Española en la Isla Hispaniola) fuese menos desarrollada que la colonia de“ Saint Domingue ” o Colonia Francesa, preservó a la hoy República Dominicana, de la deforestación masiva de sus bosques.

En los siglos XVI, XVII, XVIII y parte del siglo XIX , en esa parte de la isla no se produjo el desarrollo de la Industria Azucarera como la que se realizó en la Colonia Francesa, ni se desarrolló la ganadería para la venta de cueros a Europa.

El profesor Juan Bosch en sus obras “ Composición Social Dominicana ” y “  De Cristóbal Colon a Fidel Castro ”, establece que, en esa época mientras en la hoy República Haitiana se contaban hasta 500 ingenios o trapiches que producían mieles y azúcar; en la Parte Oriental de la Isla apenas existían unos 18 establecimientos de esa naturaleza. 

Pues al no existir desarrollo y estar prácticamente despoblada no se generaba demanda y al no existir colonos con mentalidad comercial, como eran los franceses, no sabían comercializar ni siquiera el único recurso que teníamos en esa época, que eran los inmensos Bosques Vírgenes.

Es así como en los finales del siglo XIX y principio del siglo XX, la ya  República Dominicana, aún contaba con una cobertura boscosa de un 70% de su territorio, aunque ya en el siglo XVIII se había iniciado el corte de árboles para dedicar la tierra al cultivo del tabaco para la exportación y a la ganadería y la Industria Azucarera que  comenzaban a nacer en la parte Oriental de la isla.

Este es el origen de importantes fortunas de familias, que hicieron así su acumulación originaria de capital y que hoy siguen siendo muy poderosas en nuestro país.

La Paz de Ryswick (Ciudad Holandesa) firmada entre España y Francia en 1697 fijó los límites de la frontera y dividió la Isla en dos partes: la Occidental (Saint Domingue Francés) y la parte Oriental (Santo Domingo Español).

Los dos siglos que seguirían a ese acontecimiento serían testigos de grandes acontecimientos en la Isla de Santo Domingo, que marcaron su historia, e iniciaron un proceso de desarrollo material y económico que, unido a un incremento significativo de la población, iniciaría el proceso gradual de explotación de los recursos madereros que se exportarían hacia Europa y para habilitar terrenos para la siembra masiva de Caña de Azúcar así como los hatos ganaderos en la parte Occidental de la isla.

La segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX es el periodo del desarrollo y expansión de la Industria Azucarera del país y de la tala comercial de los bosques en  la República Dominicana. 

A partir de la primera invasión norteamericana en 1916 fue que se introdujo un Modelo de Desarrollo basado en estas actividades.

Gracias a la apertura de carreteras, la construcción de puentes y la organización de un Catastro Nacional de las tierras, las compañías extranjeras comenzaron a llegar al país y a establecer la Industria Azucarera con métodos que no se habían conocido antes en la isla. 

Así surgieron los grandes Centrales Azucareros que utilizaban la máquina de vapor que sustituían los bueyes en la molienda de los antiguos trapiches y requerían cada vez más y más caña y se desmontaban cada vez más áreas para dedicarlas a la siembra de la misma y utilizar los arboles para alimentar las calderas de los ingenios  y como “ traviesas ”para para las vías férreas en expansión.

Paralelamente al desarrollo de la industria moderna de producción de azúcar utilizando la tecnología disponible, surgieron los aserraderos en la República Dominicana. Como hemos citado,  la Invasión Norteamericana de 1916 preparó el ambiente adecuado para estos fines.

Para 1930, al inicio de la “Era de Trujillo, la cobertura boscosa del país aún era de alrededor de un 70 % , esta fue la más complaciente para el desarrollo de esta industria y de la deforestación  masiva del país. 

El corte fue tan intenso que ya para el 1960 según el informe de la OEA, los bosques en el país habían reducido a un nivel de alrededor de un 11.5 %.

Agotados los bosques en la parte llana, se inició la penetración en las cuencas de los grandes ríos dominicanos, hospederos de grandes macizos boscosos, principalmente de Pino Occidental o Criollo, ricos en resinas y de una alta calidad maderable.

Es así como en apenas 3 a 4 décadas virtualmente se agotó el Bosque Dominicano, por lo que a Trujillo, además de los tantos títulos otorgados, debió designársele como Padre de la Deforestación de la República Dominicana.

JOAQUIN BALAGUER Y EL CIERRE DE LOS ASERRADEROS
La deforestación alcanzó niveles tales, que en 1966 a la llegada del Dr. Joaquín Balaguer al gobierno, la OEA y otros organismos internacionales, alarmados con la devastación a que habíamos llegado, intervinieron a favor del Bosque Dominicano y plantearon una serie de medidas que debían tomarse desde el Gobierno Central.

La estabilidad que encontraron en el gobierno recién instalado y la confianza que les inspiraba, permitió proponer al gobierno la introducción y puesta en marcha de una Política de Protección al Bosque Dominicano, que frenara de golpe la comercialización de los mismos en los niveles que se encontraba.

Para lograr estas metas, era necesario establecer un nuevo marco legal; crear instituciones y organismos que antes no existan en el país y que se tomaran medidas de fuerzas para lo cual se necesitaba mucha voluntad política, que el Dr. Joaquín Balaguer no dudó en demostrar tener.

Es así como bajo la asesoría de la OEA, se decreta el cierre total de todos los aserraderos del país; se promulga la ley de regulación forestal y se crea la Dirección General de Foresta y se pone ésta bajo la Dirección de las Fuerzas Armadas para que fuese la encargada de hacer cumplir dicha ley; se trabajó en la formación del personal humano que serian los encargados del cuidado y fomento de la Silvicultura  como actividad para el desarrollo de los bosques dominicanos; en 1967 se inaugura la primera Escuela de Silvicultura del país en Jarabacoa, encargada de formar los Técnicos o Peritos Forestales que se diseminarían por todo el país, poniendo en práctica una nueva visión para el manejo de los Bosques.

Esta escuela hoy se conoce como “ La Escuela Ambiental ” y aun funciona en Jarabacoa y ha formado miles de Profesionales Forestales.

Pero casi medio siglo después de haberse tomado estas medidas,  la deforestación en el país no ha cesado; los aserraderos volvieron, esta vez con más tecnología y con modernos equipos; el hacha que cortaba en forma lenta los troncos de pino fue sustituida por modernas sierras manuales que en 30 segundos echan al suelo troncos que tardaron 80 años en desarrollarse.

Tan perjudicial situación, ha sido el mal producto de haberse creado en el año 2000 todo un marco legal y técnico por medio de la ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para justificar el nuevo paradigma mediante el cual se deforesta el país, contraviniendo así  las saludables estrategias formuladas por  el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) por medio de su dirección técnica, tendentes  a  la preservación de los recursos naturales y el desarrollo medio ambiental de la República Dominicana.

Ramón Ureña Torres,
Director Cibao Central del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), Ingeniero, empresario y experto en asuntos municipales y medio ambientales. Tel. 809-244-5496. Correo:crdnordeste@yahoo.es




















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