jueves, 20 de marzo de 2014

Familias sabaneteras, también conspiraron contra Trujillo


Por: Ricardo González Quiñones

De visita al Museo de la Resistencia Dominicana, y escudriñando como sabueso, olfateando cualquier acontecimiento en que nuestro terruño jugara algún papel preponderante durante la nefasta dictadura trujillista, me encuentro con lo siguiente:

A finales de marzo del año 1956 un joven abogado, nativo de Moca, llamado Rafael Adolfo Estévez Cabrera (Fellito), preparó una conspiración para acabar con el tirano, cuando éste fuera a Santiago a conmemorar la Batalla del 30 de Marzo del 1844, que para entonces cumplía 112 años de haberse efectuado.
En la conjura también participarían sus hermanos Gustavo y Hugo Estévez Cabrera. Estos muchachos fueron delatados días antes de la conspiración y los hermanos se refugiaron en Arroyo Blanco, Santiago Rodríguez de donde eran sus padres y abuelos. 
Por varios días el SIN y la guardia trujillista, peinó los campos sabaneteros, y fueron capturados junto a su padre el señor Bocho Estévez. Fueron sometidos a crueles torturas. 
Otro hermano llamado Julio, médico y que residía New York, vino a Santo Domingo a saber de sus familiares y también fue apresado y conducido a la cárcel de La Victoria.
El 4 de noviembre del 1959, Fellito, líder del grupo conspirador, fue sacado esposado en horas de la noche y llevado donde el coronel Horacio Frías, entregándolo éste a dos agentes policiales quienes lo mataron esa misma noche dándole por la cabeza con un tubo de hierro. 
Tantas calles "A", "B" y otras treinta sin nombres en los barrios Sabaneteros y nosotros no hemos sido capaces, primero de aprendernos nuestra propia historia y segundo honrar estos hombres valientes y decididos a acabar el más cruel ladrón, violador, asesino y tirano de nuestra trunca historia dominicana, poniéndole Rafael Estévez Cabrera (Fellito) a una de esas calles nuestra.
Dos departamentos de cultura en Sabaneta, uno municipal y el otro provincial, investiguen muchachos, investiguen, es hora de soltar las amarras. 
Ay Manolo, si tú supieras que en Sabaneta aun no hay una calle con el nombre de Polón, ni de los cinco que vinieron a salvarnos de ese monstruo mal llamado Trujillo Chapita en el 1959. Aquí se habla mucho de "botellas", "bono-gas", "bono-luz" y "nominillas". Comprende.
Hasta pronto, Dios querrá
 Ricardo González Quiñones
Sabanetero

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