domingo, 11 de agosto de 2013

Señor Presidente Danilo Medina ponga atención

Organizaciones creen política migratoria tiene que ser redireccionada.
Por Marcelo Peralta
La violencia psicológica, el chantaje y la presión de Haití contra productos fabricados en República Dominicana hay que detenerla, porque ya la ciudad de Santiago de los Caballeros está lleno de haitiano y sus calles arrabalizadas
  Esa violencia psicológica montada por las autoridades haitianas está dando pie a que mientras el gobierno dominicano se entretiene con esa falsa, cientos de sus habitantes entran por la frontera.

  La mayoría, niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos de ambos sexos llenan las calles de Santiago, sin que al parecer las autoridades detengan esa odiosa práctica.

Diariamente, por las calles de Santiago, se observa un número mayor de haitianos pasean, arrabalizando las aceras con ropas usadas y otros productos.

   Casas familiares y apartamentos en el sector Villa Olímpica al Sur de Santiago, están llenos de haitianos y las autoridades muestran la indiferencias.

  La presencia de haitianos es evidente que tiene el apoyo de gentes adinerado que los ponen a vender ropas en las aceras de la ciudad, desnaturalizando el buen hábito de los dominicanos.    

  El accionar de haitianos que se produce en República Dominicana es fruto del modelo de conducta que complicidad de malos dominicanos que por dinero venden sus almas hasta a Satanás.

  Mientras el gobierno de aquel lado de la frontera ataca la política comercial nuestra, es mayúsculo el auge de las gentes de Haití que cruzan la frontera hacia nuestro territorio.

  Por naturaleza esos son los reales y verdaderos enemigos de los dominicanos, y parece que nos tienen anestesiados.

  La cantidad de esas son empleadas por dominicanos que instalan tiendas, negocios de comidas crudas y cocidas, los inscriben en escuelas, universidades, tramitan servicios médicos y gestionan trabajo en compañías telefónicas.

  Los dominicanos pagamos recursos económicos a través de los impuestos a miles de militares para proteger la Soberanía Nacional, sin embargo, es mayor el flujo de haitianos que cruzan la frontera.

Eso es una barbaridad.

 Surge la pregunta: Para qué los dominicanos pagamos impuestos al fisco para los sueldos de los militares designados en la Frontera.

  0 es que los militares están en la frontera como los muñecos de trapos que colocan los agricultores en las fincas para espantar las ciguas que destruyen las plantaciones.


  Si es así, quien suscribe sugiere al Presidente Danilo Medina que desintegre todo el aparato militar en la frontera y la deje abierta, porque como quiera estamos cogidos por la guardia de Món.

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