miércoles, 20 de febrero de 2013

Postrado y abandonado


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Héctor Espinal- El Cojo de Sija
FOTO PAPANIN

Por Marcelo Peralta
mperiodista1958@hotmail.com
De estudiante secundario brillante, ahora postrado y abandonado.

Es un ser humano sin familia prácticamente.

Es una persona que vive entre la inmundicia, la pestilencia, el abandono y sin abrigo.

Se trata Héctor Espinal mejor conocido como el cojo de Doña Sija la de Bolsillo.
 
Es posible que los muchachos de ésta generación han oído hablar de Héctor Espinal.

Muchas personalidades pintorescas han surgido en esta provincia.

Sin embargo, de este de este inigualable ser humano se habla muy poco.

Aun a sus limitaciones físicas era y es un personaje popular.

Gozaba de juventud, alegría, persona afable, excelente estudiante de secundaria.

A pesar de sus dificultades físicas llegó al final de su bachillerato.

No pudo continuar a la Universidad por las limitaciones económicas de sus familiares.

Estas situaciones les sucedían a cientos de nuestros jóvenes en los años 60, 70 y parte de los 80.

Terminaban sus estudios secundarios y tenían  que quedarse en sus o zona rural porque sus padres no tenían los medios económicos para mandarlos a la universidad en la ciudad Capital.

Era frustrante después que durar prácticamente la mitad de su juventud dedicada a los estudios para luego retornar al campo a golpear la tierra a través de los surcos y ponerlas a producir frutos.

Eso, recolectaba frutos agrícolas si las inclemencias del tiempo los favorecía.

Este joven llamado Héctor Espinal-o el cojo de Sija- era su juventud uno de los que mejor vestía de forma impecable.

Su madre Doña Sija quien vivía en la casa 47 del barrio Bolsillo cuidaba a su hijo como una flor dentro del capullo.

Siempre los domingos vestía camisa color blanca mangas largas, pantalón kaquis y botas negras.

Visitaba junto a su madre los domingos el edificio de la Religión Católica.

Los demás días de trabajo sus vestimentas eran botas negras, pantalón y camisa kaquis que era el uniforme del estudiante antes.

Las botas las usaba debido por desfomaciones en su pie izquierdo.

Su mano izquierda también estaba lesionada.

Nada de eso eran obices para realizar sus faenas cotidianas.

Este muchacho de naris perfilada atraía a muchas de las jóvenes del barrio Bolsillo.  

Héctor hijo de Doña Sija era empleada en el Hospital General Santiago Rodríguez, siempre dedicó su vida al cuidado de este joven.

Ella, era madre de Doña Gertudis, de Don Vicinio Espial-el sastre- quien recién falleció y de la esposa del también célebre Tito Lantigua.

Tito perduró una vida entera como mensajero en la Goberación Provincial.

Esta persona terminada su jornada como empleado público y en sus tiempos libres los dedicaba a fabricar jarros de hojalatas para venderlos a los parroquianos para tomar agua y café.

Héctor siempre estaba presto a servir a los demás sin esperar nada a cambio.

El se disponía a ayudar a sus semejantes en todo lo que fuera necesario y estuviera a su alcance.

Quien lo conoció en su juventud fue testigo de lo que era su vida.

Este personaje estuvo entre los críticos más severos de los primeros años del régimen que estableció en el año 1966-1978 el Presidente Joaquín Balaguer y su Partido Reformista.

De ese régimen fue que surgió la temble y triste organización banca "colorá", cuyos miembros en combinación con la Policía y el Ejército asesinaron decenas de jóvenes dominicanos.

Fueron tiempos donde los hogares dominicanos se llenaron de llanto, luto, dolor, desesperación, desolación, inseguridad y terror.

En los tiempos de Balaguer fueron muchos los jóvenes que salieron de sus casas a estudiar y nunca regresaron.

En estos doce años de Balaguer fue donde más jóvenes perdieron la vida por sus grandes ideales y oposición al régimen. 

Héctor Espinal era uno de esos jóvenes que desaprobaba la forma de gobernar de Balaguer.

Siempre en las escasas esquinas de la ciudad lanzaba rayos y centellas contra el régimen de entoces.

Este hombre vivió y fue blanco de la represión de aquella época que era constante y sistemática.

Hoy día este joven y estudiante brillante, está postrado desde hace más de cuatro décadas, viviendo en condiciones higiénicas inadecuadas y de la caridad de sus semejantes.

Se dice que parte de las fructracciones que hoy vive Héctor fue producto de una amor platónico con una joven del barrio Bolsillo.

Mientras otros la interpretan que es por los efectos causados por los maltratos físicos de militares y policías del régimen de Joaquín Balaguer durante los 12 temibles y oprobios que este gobernó con manos de hierro.
 
En los cuarteles de la Policía y Militar colocaban letreros que decían: El comunismo es enemigo del pueblo y del campesino.

Todo joven era tildado de comunista.

Los liceos donde estudiaban los jóvenes de mayor edad en distintas partes del país con frecuencia eran bombardeados y ametrallados como sucedió en el Lirado Eugenio Belliard donde funciona el Ayuntamiento Municipal frente al Parque Municipal.

Una mañana guardias, policías y calieses al servicio del régimen de Joaquín Balaguer tirotearon por horas el edificio lleno de estudiantes y profesores y las ventanillas eran de vidrio las cuales fueron convertidas en "polvorín".

A pesar de la brutalidad y del salvajismo policiaco-militar, ningún estudiante ni maestros resultaron heridos de bala, pero si decenas de ellos desmayados.  

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